May 26, 2007

A PROPOSITO DEL ROBO

 

Me he sentido siempre afortunada, pues a mis jóvenes 28 anos (ahora 32) no había sido nunca robada hasta que el pasado junio de 2002 desafortunadamente entre a formar parte de ese gran club que bien describe Mario Vargas Llosa en su articulo la piedra de toque ‘ser robado'. Es un club al que pertenecemos todos aquellos que por una u otra circunstancia nos hemos visto desprovistos de algún minúsculo o no tan pequeño enser material.

Como venia diciendo, acabada mi jornada laboral diaria en una escuela de Londres me dirigía hacia casa desde Stamford Hill - un barrio situado en un suburbio al norte de la ciudad en el que se pueden encontrar desde guetos Afro-caribenos hasta una comunidad judio-rabina que todavía conserva las costumbres mas antiguas de la religión citada.- Al pasar por un negocio de frutas y verduras decidí comprar algunos vegetales para rellenar mi despensa, con la mala fortuna que saliendo de la tiendecita por la calle de frente, aparecía como un bólido el típico trolebús rojo abarrotado de gente. Cargada con mis apuntes, frutas, monedero y paraguas en mano logre cruzar la avenida hasta la dichosa parada y subir al 253 dirección a Camden Town. A pesar del cargamento material que sorteaba entre manos, fui capaz de sacar el bono-bus a la vez que guardaba en el bolsillo derecho de mi gabardina un minúsculo portamonedas que había comprado en Barcelona y al que le tenia un apego incalculable, pues me recordaba siempre a mi ciudad natal. Una vez instalada en el autobús y finalizados los empujones, pisotones y ‘sorries'(versión inglesa de nuestro perdón), sonó mi celular. Al descolgarlo la voz de una señorita muy atenta que se identificaba como empleada del Natwest Bank, trataba de pronunciar correctamente un tal Miss Moilia Fargus? ,al cual yo respondí afirmativamente pues supuse que la pobre había hecho un esfuerzo  fonético extraordinario  para balbucear  mi nombre: Noelia y  mi apellido: Vargas.

 Después de contestar todas las pertinentes preguntas para que la señorita tuviera la certeza de que estaba hablando personalmente con ‘Miss Fargus', mi rostro empalideció cuando esta misma me preguntaba a propósito de mi tarjeta de crédito. Yo repentinamente solté un "si, sí por supuesto que la tengo en mi poder" a la vez que comprobaba con estupor que efectivamente mi pequeño monederito había desaparecido. Me habían robado!!!.  ¿Quién querría un viejo monedero con solo 4 o 5 monedas?. Y porque a mí que soy una pobre maestra de escuela?. Como se ha producido el intercambio de posesiones, si yo solo he perdido de vista el monedero 1 segundo......?

Parece ser que la misma centésima de segundo que yo use para cambiar de mano el monedero por el bonobús, alguien presuntamente una señora, la había usado para apoderarse de lo ajeno, concretamente de lo mío. Esta señora, por llamarla de alguna manera, no dejo pasar ni 5minutos después del hurto, pues cometida la hazaña se acerco al negocio mas cercano y trato de comprar productos varios usando mi identidad. La eficaz dependienta tubo la lucidez de sospechar al comprobar que la firma de la tarjeta de crédito no coincidía con el garabato pre-escolar que presentaba el recibo de la compra Y llamo al banco para que le facilitasen la confirmación de dicha transacción.

Furiosa por haber perdido mi monederito me dirigí a la estación de policía mas cercana. El Bobby que me atendió, insinuó que no valía la pena molestarse en rellenar la detallada declaración pues hacia muchos siglos que los milagros ya no existían ni en Lourdes. Y además era inútil que declarara en aquella comisaría pues las comisarías entre diferentes ayuntamientos no están conectadas informaticamente con lo que mi declaración iba a tardar al menos una semana en llegar a la comisaría destino para allí ser procesada.  Dios salve a la reina y que venga Sherlock Holmes y lo vea pues en el Londres cosmopolita del 2002 todavía no hay comunicación de red interna entre las diferentes estaciones de policía!!!!! Solo me queda añadir: Que vivan los hijos de la Gran Bretaña y todo su estúpido protocolo!!! Por supuesto queda que del monederito no volví a saber nada, aunque si del personaje que se lo adueño, dicen que el asesino siempre vuelve al lugar del crimen y ahí estamos cada tarde en el bus num 253 mirándonos cara a cara, sabiendo quienes somos las dos. Yell

LONDON 2002

Posted by Noa at 10:58:56 | Permanent Link | Comments (0) |
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